Los taninos son compuestos químicos vegetales, que están presentes en el vino y que procede de las partes más sólidas del racimo: la piel (hollejo) o las pepitas, así como de la madera de las barricas. Son más abundantes en los vinos tintos y rosados que en los blancos, ya que pasan más tiempo en contacto con piel y semillas.

Su  presencia en boca es fácilmente reconocible pues se perciben como una sensación secante en lengua y encía.

La maduración de los taninos es uno de los procesos más importantes en la evolución de un vino y depende gran parte la calidad final de un vino. Para lograr que estos compuestos tan queridos nos entreguen una sensación agradable existe un aliado fundamental: el oxígeno. Su aporte en baja cantidad con el uso de ánforas de cocciopesto y barricas de roble ayuda a la transformación y excelente evolución de los taninos.

El paso del tiempo madura los taninos y este hace que el vino se vaya haciendo más maduro, amable, agradable y redondo. De ahí que se hable de  taninos sedosos o maduros así como de taninos elegantes o nobles.

Poseen propiedades astringentes y antiinflamatorias. Además, provocan una acción antioxidante que protege a las células de los radicales libres y permiten reducir el riesgo de enfermedades degenerativas.

 

Así que ya sabes…

Toma tu copa y brinda con Barricas de Cauquenes.

 

Equipo BDC

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